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miércoles, 30 de marzo de 2016

El colega del espejo



Tengo un colega
que se parece
bastante a mí
y vive en mi casa
dentro de un espejo
Permacece allí
todo el tiempo
en silencio
en stand-by
y gravedad cero
rumiando tal vez
el discurso definitivo
que contribuya
a su liberación
Solo se manifiesta
cuando me pongo enfrente
Entonces descarga sobre mí
soflamas envenenadas
de verdad de justicia
de indignación
Es un maldito bocazas
que tiene más razón
más conocimiento
y por supuesto
más agallas
que su reflejo real
esa especie
de títere sin cabeza
en el que a algunos
nos convierte
este corrupto sistema
Lo admiro a rabiar
y me gustaría
parecerme a él
seguir su ejemplo
pero es mi antítesis
y sé que si saco de ahí
a ese revolucionario
con las ideas claras
instalaré en su lugar
a un cobarde
a un ignorante
a un indeciso
Y lo cierto
para qué negarlo
es que no soportaría
que ese otro yo
me transmitiera
a cada momento
su miedo y frustración
Por eso prefiero
quedarme fuera
mantenerle a raya
decirle que sí a todo
incluso disfrazarme
en ocasiones de él
para componer
desde el remordimiento
unos torpes poemas
aparentemente subversivos



sábado, 12 de marzo de 2016

El viaje




Condujo silencioso durante todo el viaje. Me desperté cuando se detuvo en medio de un extraño páramo. Abrió y con una voz desagradable, muy distinta a la que utilizaba cuando me conoció, ordenó que bajase. Pero no me importó; mientras obedecía le dediqué, como siempre, mi mejor semblante. A continuación subió de nuevo al coche y sin decir una palabra arrancó, dejándome allí, ladrando desconsoladamente.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Métetelo en la cabeza






Métetelo en la cabeza

Nadie que olvidó sonreír
podrá cambiar el mundo
Nadie que diga «mire usted»
y abogue por la estabilidad
podrá cambiar el mundo
Nadie que evite pedir perdón
o dar las gracias
podrá cambiar el mundo

Nadie incapaz de rectificar
podrá cambiar el mundo
Nadie que levante vallas
y desconfíe del vecino
podrá cambiar el mundo
Nadie que tropiece
y no se levante
podrá cambiar el mundo

Nadie que presuma de honrado
podrá cambiar el mundo
Nadie que modifique las reglas
en su particular provecho
podrá cambiar el mundo
Nadie sin imaginación
o sin compasión
podrá cambiar el mundo
Nadie que agite banderas
podrá cambiar el mundo
Nadie que mienta
sin que le tiemble la voz
podrá cambiar el mundo
Nadie que se crea superior a ti
(o a cualquiera)
podrá cambiar el mundo

Nadie que tolere la injusticia
podrá cambiar el mundo
Nadie que se tape los oídos
o rehúya tu mirada
podrá cambiar el mundo
Nadie que agache la cabeza
se arrodille o murmure sí señor
podrá cambiar el mundo

Nadie que jamás se haya enamorado
podrá cambiar el mundo
Nadie adicto a la economía
o a la televisión
podrá cambiar el mundo
Nadie que aborrezca compartir
o que ignore la poesía
podrá cambiar el mundo

Y o mucho me equivoco
o este mundo hemos de cambiarlo
Urgentemente
Entre todos
En defensa propia
Métetelo en la cabeza
o como mínimo
piénsalo un rato
Si quieres
claro


jueves, 10 de diciembre de 2015

Todo este rollo




Mira hijo mío
déjame que te explique
de qué va
todo este rollo

Primero naces
y nos haces felices
muy felices
Te criamos
con los mejores productos
te mimamos
te consentimos
te compramos
los juguetes de moda
y cualquier idiotez
que se te antoje
Buscamos
un buen pediatra

Te inscribimos
en un buen colegio
Uno de esos
donde desde el principio
te adiestran
en conocer las reglas
en cumplir las reglas
en no intentar cambiarlas
en venerar a quienes las imponen
Donde desde el principio
te inculcan
que la vida es maravillosa
siempre que la vivas
con resignación
dentro del rebaño
obedeciendo al pastor
y a sus perros
Donde desde el principio
te venden la invisibilidad
como la mejor de las virtudes

Donde también te convencen
de que es fácil ganarse el cielo
aceptando las injusticias terrenales
de que las revoluciones
nunca fueron útiles ni convenientes
Donde te enseñan a recitar
buenos días
cómo está usted
encantado de conocerle
por favor
si fuese tan amable
buenas tardes
sí señor
muchas gracias
ha sido un placer
siempre a su servicio

Luego con suerte
ingresas en la universidad
donde das con gente
que intenta seducirte
de que no hay reglas
y si hay se cambian
o mejor se destruyen
Gente con mucha labia
que nunca mueve un dedo
para materializar
ni una sola
de sus propias consignas
Aprovechas entonces
para emborracharte con los amigos
para descubrir el sexo
quién sabe si también el amor
e incluso la muerte

Tal vez más tarde
encuentras un empleo
donde puedes practicar
eso que te enseñaron
eso de
buenos días
cómo está usted
encantado de conocerle
por favor
si fuese tan amable
buenas tardes
sí señor
muchas gracias
ha sido un placer
siempre a su servicio

Un empleo
que te sirve
para adquirir tu primer automóvil
Un empleo
en el recibes órdenes
más o menos estúpidas
de gente estúpida
a los que se denomina
superiores
aunque no te lleguen
a la suela del zapato

Después con algo de suerte
tú eres uno de esos
estúpidos superiores
que imparte
órdenes más o menos estúpidas
a gente inferior
a la que no llegas
ni a la suela de sus zapatos

Y seguramente
alguna vez
encuentras a alguien interesante
de una buena familia
que le crió
con los mejores productos
que le mimó
que le consintió
que le regaló idioteces
que tuvo un buen pediatra
que ingresó en un buen colegio
que le inculcó las mismas reglas
y los mismos dogmas
que con suerte fue a la universidad
y tiene un empleo
Y te unes a esa persona
compráis una vivienda
y os hipotecáis de por vida
pero gracias al cielo
tenéis un hijo
que os hace muy felices
al que criáis
con los mejores productos
al que mimáis
al que consentís
al que regaláis idioteces
al que buscáis un buen pediatra
y al que inscribís
en un buen colegio
que le inculque las misma reglas
y los mismos dogmas
etcétera
etcétera
etcétera

Pero hijo mío
fíjate lo que te digo
si algún día
te hartas de toda esa mierda
y quieres hacerla volar por los aires
recuerda
solo recuerda
que tengo una cerilla y una mecha
guardadas para ti

Sería una satisfacción infinita
poder ser tu cómplice


domingo, 1 de noviembre de 2015

Rutina



Imagen de Daniele Gay (Italia) - http://d4n13l3.deviantart.com/


A la hora programada, se conectó el vídeo-despertador y se interrumpió el funcionamiento de las alarmas internas y externas. En techo y paredes se sucedían relajantes imágenes de una playa paradisíaca en ultra-plus-resolution. Mientras, de fondo, procedente del equipo con sonido envolvente 6-D y a un volumen que crecía de forma progresiva, sonaba una bellísima sinfonía de Bach. La parte superior de la cama se incorporó con suavidad hasta alcanzar el ángulo previsto de 22,5 grados y las persianas comenzaron a ascender, en completo silencio, a una velocidad constante de ocho centímetros por minuto. En la cocina, el androide puso en marcha la cafetera y la tostadora. El generador instalado en el garaje empezó a suministrar energía eléctrica al vehículo mega-inteligente allí estacionado. Cuando Luis entró al baño emitió una orden verbal y la ducha comenzó a suministrar agua a 30,2 grados centígrados; ni una décima más, ni una menos.

Tras su aseo personal, se introdujo en la cabina de diagnóstico para obtener un informe de sus constantes vitales, contaminación radiactiva incluida. Se vistió, chequeó el informe, desayunó, consultó la previsión meteorológica exacta para las siguientes seis horas, reprogramó el robot y los electrodomésticos y subió al autoplaneador, deseándose más suerte que los últimos cuatrocientos treinta y seis días. Aunque en todos los medios el Gobierno aseguraba por enésima vez que la tasa de paro seguía reduciéndose a un ritmo trepidante, la realidad es que él no había recibido ni una sola oferta de trabajo desde que se firmó un E.R.E. y perdió su puesto de ingeniero en Domotics Enterprise. A ver si hoy, por lo menos, en la Oficina de Empleo la cola no era tan larga como de costumbre.


NOTA: Este relato está incluido y forma parte de la revista
VALENCIA ESCRIBE de Noviembre-2015, disponible en


sábado, 5 de septiembre de 2015

Crac






                          El mundo hace crac
mientras ves la televisión
mientras sacas brillo al coche
mientras pagas tus impuestos
mientras te matas en el gimnasio
mientras olvidas las llaves
                           El mundo hace crac
mientras compras en el súper
mientras recoges la caca del perro
mientras mandas un wasap
mientras miras por la ventana
mientras alcanzas el orgasmo
                          El mundo hace crac
mientras te tuestas en la playa
mientras riñes a tus hijos
mientras lees un libro
mientras te despachas una paella
mientras das el pésame a alguien
                          El mundo hace crac
mientras esperas al médico
mientras lavas los platos
mientras cantas gol
mientras pones el despertador
mientras te tomas una cerveza
                          El mundo hace crac
mientras preparas un informe
mientras juegas a la lotería
mientras asistes a un concierto
mientras pisas un charco
mientras cagas
                         El mundo hace catacrac
Y tú ahí
tan tranquilo/a


miércoles, 8 de julio de 2015

Crisis



Prison break - Weichuan Liu (China)  http://lwc71.deviantart.com/




      Últimamente, en la penitenciaría reina el silencio. Los internos miran con recelo a los funcionarios, aunque también entre ellos andan buscando un culpable. Porque, como explicación más plausible, solo encuentran la de que alguien haya estado vertiendo en la comida una extraña droga. La intervención de los empleados de la cocina, principales sospechosos, fue descartada tras haberlos sometido a agotadores interrogatorios, polígrafo incluido. A pesar de eso, un representante de los vigilantes y otro de los presos comprueban a diario que no se empleen ingredientes desconocidos en el proceso culinario.

     Nadie sabe cómo ni cuándo acabará todo. Lo único incuestionable es que poco a poco los ánimos van caldeándose, que si la situación persiste –y no hay indicios de solución a corto plazo- la violencia hará acto de presencia más pronto que tarde. Y es que se hace insoportable permanecer allí encerrado, sin poder soñar mientras duermes.


lunes, 1 de junio de 2015

El coleccionista



The dream collector - Hano Deckrsen (Brasil)



A mí, para ser sincero, los coleccionistas me dan grima. Siempre los miro de reojo y procuro mantenerme al margen. Jamás me atrevería a preguntar a ninguno de ellos por su afición, ya que podrían contestarme o, lo que es peor, intentar explicarme algo, entrar en concienzudos detalles sobre alguno de los apasionados productos de los que hacen acopio y que, la verdad sea dicha, me importan un pito. No entiendo cómo a nadie puede entusiasmarle observar lepidópteros muertos, vitolas para habanos desaparecidos, chapas oxidadas de espumosos, monedas nigerianas, escarabajos peloteros o estampillas de la Guayana Holandesa del período de entreguerras. Pero, por favor, no me malinterpreten, eso no significa que un servidor haya perdido el respeto por cualquier tipo y grado de excentricidad. Considero y defiendo que cada cual es muy libre de elegir sus desequilibrios o psicopatías. ¡Faltaría más!

Vengo a decir todo esto porque hoy me he acordado de mi vecino de arriba. Era uno de ellos, un coleccionista. Pero no uno cualquiera. Ese tipo era un crack. Porque en lugar de objetos tangibles, el buen hombre se dedicaba a almacenar sonidos. No, no estoy loco. Cada día era testigo de la extraordinaria y variopinta colección de ruidos, gritos, lloros, silbidos, golpes, ronquidos, voces, susurros, crujidos, músicas, gemidos, etcétera, que ese personaje acaparaba y que no sé dónde guardaba, ni qué pinta tenían, por cierto.

A veces me lo encontraba en el ascensor y comprobaba que le costaba dar los buenos días, decir hola, adiós o hasta luego. Seguramente debía pensar que cada palabra que salía de su boca es una pérdida, un sonido que huía y nunca más podría recuperar. Yo lo entiendo, sé por fuentes serias y solventes que esa gente es muy obsesiva, muy suya. Que no les gusta prestar ni compartir sus preciados objetos de deseo. Son capaces de machacarte con una clase magistral sobre cualquiera de ellos, pero lo que es compartir el más inútil y despreciable, eso ni por asomo.

Tal vez por esa misma razón, aquel sujeto se concentraba en disfrutar su colección en lo que entendía que era la intimidad de su casa y en los momentos más inesperados. Como cuando un domingo a las ocho de la mañana sacaba del baúl el estrépito de una taladradora. Me imagino que, emocionado al contemplar, oler, palpar y escuchar ese sonido, no reparaba en la delgadez de las paredes y los suelos. No era consciente de que estaba compartiendo –verbo maldito como he dicho para cualquier coleccionista- sus valiosos tesoros con extraños, ajenos además a su sacrosanta afición. Igual ocurría algunas noches, cuando difundía los gemidos del placer sexual de una pareja o unos ronquidos temiblemente estertóreos. Nunca llegamos a saber si el habitante de la puerta catorce tenía un canario o solo poseía el sonido de su canto, que amenizó tantos de nuestros amaneceres.

Me hubiera gustado conocer un poco más a aquel taciturno personaje, no tanto por curiosear en sus pertenencias como para poder ahora explicarme el cariño que tenía a la palabra «Maldita», detrás de la cual saltó desde su ventana del quinto piso.


miércoles, 27 de mayo de 2015

Aturdido por tanta felicidad




Para escuchar Almost Blue, de Chet Baker, mientras se lee:


esta noche tuve un sueño
flotaba sobre una colchoneta
en la piscina de mi mansión
contemplando mágicas nubes
desplazarse hacia el noroeste
a veces cerraba los ojos
estaba aturdido por tanta felicidad
a pesar o a propósito de las tristes notas
del «Almost Blue» que sonaba de fondo
interpretado por el mejor Chet Baker
ese que debió reaprender
a tocar la trompeta
después de que le destrozaran
los dientes por asuntos de drogas
la música solo era interrumpida a veces
por el canto de algunos pájaros
o por los gritos de mis queridos hijos
y los alegres ladridos del labrador
con el que jugaban en el jardín trasero
mi mujer tomaba el sol en top-less
recostada en una cómoda hamaca
dando cortos sorbos a un mojito
que le sirvió nuestra asistenta ecuatoriana
estaba aturdido por tanta felicidad
y pensé que sería sencillamente formidable
morir en ese preciso instante
que no me importaría lo más mínimo
que me cayese un meteorito encima
sufrir un infarto fulminante
palmarla en definitiva
en el puñetero cénit de mi vida
pensé que no valía la pena seguir viviendo
que en cualquier momento
podría sonar el teléfono
con las peores noticias de mi asesor financiero
contando por ejemplo que los yihadistas
habían invadido las Seychelles
y ya me podía ir despidiendo
del finiquito de mi contrato blindado
que en cualquier momento
telefoneaba  mi médico particular
para soltarme que las últimas pruebas
revelaban que padecía una enfermedad terminal
que en cualquier momento
llegaba un condenado chantajista
con las fotos del Presidente y un servidor
en la reunión en la que nos repartíamos
una pasta sospechosamente turbia
que en cualquier momento
irrumpían unos delincuentes
violaban a mi mujer y a la criada
secuestraban a mis hijos
y me cortaban las pelotas
estaba aturdido por tanta felicidad
allí flotando en la templada agua de la piscina
mientras mi mujer se untaba protector solar en las tetas
mientras mis hijos mordían al perro
mientras la sirvienta hacía crucigramas
mientras pensaba que quería morirme en ese instante
cuando alguien golpeó la puerta
eran dos policías municipales
que me ordenaron que desalojara
que recogiera los cartones
y saliera cagando leches
del cajero de aquel banco


sábado, 13 de diciembre de 2014

Navidá en la penitenciaría



North Pole Penitentiary - Deborah (Canadá)  http://pretty-in-pixels.deviantart.com/



Hola gente. Me llamo Rafa, pero los colegas me dicen El Tabarra. El señor Mauro, que es el Director del talego, me ha pedío que haga una redación de cómo es la navidá aquí en chirona, que cuente mis esperiencias, que luego echarán esta carta por la radio del pueblo pa que los vecinos no nos miren tan malamente y comprendan que somos como los demás, aunque alguna vez en esta vida nos hayamos columpiao y la hayamos pifiao fastidiando a otras personas. Ahora, por nuestra mala cabeza, los fastidiaos somos nosotros y nuestras pobres familias.

La verdá es que yo no soy de mucho escribir, no sé esplicar bien las cosas y tengo muchas faltas de caligrafía aunque repaso en unas clases que nos dan. Me mola más leer. Aquí en el penal tenemos una biblioteca cutre, tós los libros son viejunos y usaos y a algunos les faltan hojas. Pero si rebuscas en los montones, a veces encuentras algo guay. Como por ejemplo el tocho que estoy leyendo ahora y que se llama El Conde de Montecristo, que no tiene que ver con los puros cubanos. Los palabros que no entiendo se los pregunto al Sanguijuela, que es un compañero listo al que trincaron en Zaragoza por unas estafas que hizo allá. Iba trajeao por las casas y decía que vendía encicopledias de esas. A los jubilatas les sacó una pasta gansa por unos libros que ni existían ni verían jamás. Además, pillaba los datos del banco y luego se compraba trastos y chismes en internet que pagaban los viejales. El Sanguijuela dice que está arrepentío, pero me da que al pavo lo han calao en la trena y por falsuni naide quiere negocios con él.

Bueno, pues eso, que el Director me ha camelao, diciendo que como tengo facilidá de palabra que les esplique a ustedes vosotros lo de las fiestas en la prisión. Lo que no sabe es que, aunque sea un bocas, aunque no pare de dar la brasa a Cristo viviente, que por eso me llaman Tabarra, me cuesta y me cansa mucho escribir. Además, al menda no le gusta pa darse el moco. Espero que no me haya vacilao y luego cumpla su palabra y me regale Las sombras del Greys, como me dijo.

A mí lo de la Navidá, la verdá, como que me da grima. Iba a soltar un taco, pero el señor Mauro me ha proibío escribir palabrotas. Yo no sé a los demás pero a mí me rayan tós esos anuncios en la caja tonta, con gachís rompedoras machacando con lotería, turrones, champán, perfumes, bugas y un mogollón de cosas que mucha gente nunca podremos comprar. Y ni te cuento las pelis americanas que echan en esta época, bueno mayormente casi siempre, en toas salen unas kelys de leyenda con dueños que son unos finolis del copón, van sobraos de y tienen familias maravillosas que después de comerse un pavo gigante se limpian con un confeti lo que ya te pués imaginar. A mí me joroba mucho que echen esas películas y que los hijos de los que somos unos desgraciaos se den cuenta de lo desgraciaos que somos.

Lo único que me gusta de la Navidá en el trullo, aparte claro de que algunos días se estiran un poco con el alpiste, es que montan actividades molonas que no se hacen en otra época del año.

Por ejemplo, en una sala grande enseñan y venden a los visitantes algunos trabajos que nos currelamos durante el año en los talleres: cosillas de pintura, ebanistería y cerámica. Con la guita que se recauda luego nos mercamos tabaco, revistas, cedés y otras chorradas.

También hay un partido de fútbol entre los barandas, o sea los funcionarios, y los reclusos, al que vienen nuestras parentelas. Siempre acabamos endiñándoles una paliza, quiero decir, que les metemos unos buenos sobos. El año pasao quedamos 10 a 2 y un vigilante canijo que se llama Fermín salió en ambulancia, porque al macarra del Kunfú se le fue la pinza y de una patada le crujió el peroné. Estuvo seis meses de baja y aún cojea. Yo metí dos golazos, uno de cabeza en plancha a centro del Pitufo y otro de falta directa por el ángulo. Ése lo celebré haciéndole un calvo al portero, que era el pringao de Núñez, cómo se mosqueó el tío, quería zurrarme, vaya bronca…

Luego, otro día, montan un concierto. Ese día dan también los trofeos de mus y dominó. Traen algún grupo chungo de la capital al que no conoce ni la madre que lo parió, pero lo pasamos bien porque  reparten birras y montaítos y armamos una buena bulla. La última vez hizo de telonero Manu El Vakaloka, un friki que toca la guitarra como Dios y compone raps contra la guerra, los mandamases y esta porquería de mundo.

Pero si hay algo que de verdá parte la pana, eso es la obra de teatro que presenta en Nochebuena una peña de compadres. El capo es Tomasín, un camellito valenciano que entiende mucho y estaba enrollao con el tema en las fiestas de su pueblo. El tío es un crack; lo flipa en serio y se ataca enseguida. Monta unos pollos guapos en los ensayos y se acuerda hasta de la abuela de los que se escaquean cuando hay partido en la tele. El día de la obra, que ya he dicho que es Nochebuena, toa la basca nos partimos la caja en el salón de actos, porque algunos van vestíos de chorbas y tienen una pinta que ni te cuento. Además, muchas veces olvidan lo que tienen que decir y Tomasín ha de soplarles desde el rincón. Creo que este año están preparando una que se llama El Alcalde de Zalamarra o algo parecío, pero dicen en versión tuneada o yo qué sé. Y hablando de alcaldes, de lo que tenemos tós unas ganas locas, locas, es que manden aquí ya de una vez a unos cuantos políticos porque, aunque muchos son unos malos bichos, seguro que tós son unos actores dabuten y con ellos el espectáculo saldría niquelao.

Bueno, pues , se acabó, se finí caprí, Feliz Navidá y Posprero Año Nuevo pa toa la tropa.

Rafa Sastre

jueves, 4 de diciembre de 2014

Don Federico



Garbage Party - Eevee164 (Australia)  http://eevee164.deviantart.com/


En el pueblo me temen. Saben que, a pesar de ser forastero, les conozco demasiado bien. Y aunque algunos pongan cara de asco cuando me ven, siempre saludan con respeto, llamándome don Federico. Porque, además, son conscientes de que tomo o podría tomar decisiones que les atañen, alegrando o amargando sus vidas a mi antojo.

En casa guardo decenas de libretas en las que desde hace años registro cada una de las debilidades de todos esos sujetos que tengo por vecinos. A veces me resulta difícil descifrar, en familias con varios miembros, a quién corresponde cada residuo. Pero la minuciosa inspección de sus basuras siempre aporta datos nuevos y sugerentes. Sí, han leído bien, no hay nada que informe más sobre la naturaleza de las personas que su propia basura. ¿Nunca se han detenido a pensarlo? Y la información, ya lo dicen, es poder.

Esta tarea es ardua, no crean, se necesita estómago. Pero yo lo tengo y he empleado cientos de horas en examinar concienzudamente en mi laboratorio particular el contenido de incontables bolsas de basura, que rescato de los contenedores instantes después de que sus portadores se deshagan de ellas.

A estas alturas tengo disponibles una lista blanca, una roja y otra negra. La primera la conforma toda esa gente gris con desperdicios ordinarios, gente con escasa perspectiva, que se dedica a ver pasar una anodina vida por delante de sus narices sin hacer nada por mejorar. Es la lista más amplia, evidentemente; no en vano este es un pequeño pueblo en medio de la nada en el que predominan asalariados, parados y jubilados. Este colectivo, personalmente, me trae al pairo: carece de prestigio e interés, es a todas luces prescindible.

En la lista roja incluyo a esas personas algunas de cuyas inmundicias revelan un intento por escapar de la sórdida vulgaridad que caracteriza a los anteriores. A veces es difícil valorar si las muestras de esa huida de la rutina hacia una eventual felicidad, son suficientes o no. Porque en este grupo se suelen colar impostores: individuos que llevan existencias interesantes, pero desean pasar inadvertidos. Eso supone un esfuerzo adicional, un análisis empírico más detallado que obliga a revisar durante sucesivas madrugadas todos y cada uno de sus desechos.

Y después queda la lista negra. Personas que aunque no siempre lo aparenten, cuentan con algún tipo de influencia económica que se refleja cada día, de forma cristalina, en las sobras de las que se desprenden. Clasifico también en este apartado a aquellos que, a tenor de mi investigación, debo considerar peligrosos o desequilibrados. Gente con la que tendría que andar con mucho cuidado si no fuese por la sensible información de la que dispongo, cuya difusión les hundiría en la miseria.

La basura habla y les aseguro que habla a gritos. Es increíble que nadie antes se hubiese dado cuenta de ello. ¡Y más increíble que haya tenido que ser yo precisamente, el director de un banco!


viernes, 27 de junio de 2014

Maldita la hora





La barbilla enhiesta, volátil el cabello, sonrosadas mejillas que enmarcan una sonrisa deslumbrante y ese sutil movimiento de brazos, trasero y caderas que realza sobre la pasarela su incipiente pubertad. La niña vestida de puta maldice la hora en que sus padres decidieron inscribirle en aquel concurso de pequeños monstruos.




martes, 24 de junio de 2014

Perdonen si les incomodo...




Tras despertar, la cucaracha se desperezó con dificultad en aquel rincón de la angosta y oscura cueva que frecuentaba. Enseguida advirtió que le faltaban las antenas y las alas, que había perdido también un par de patas y su cuerpo, anteriormente membranoso, había crecido de forma descomunal. Su limitado raciocinio le impidió comprender que -junto a otros ejemplares de su especie- había mutado en persona, dando lugar en ese preciso instante al principio del fin de la vida en este planeta.


domingo, 25 de mayo de 2014

El filósofo del spray - Prescindibilidad



Imagen: Ghost theatre (Pedro Fernández - http://500px.com/peterpanda)


Siempre me alegro de mi potencial prescindibilidad, excepto aquellas veces en las que me siento prescindible incluso para mí mismo. Entonces, me asusto.


viernes, 23 de mayo de 2014

El corazón de Laila


Konzentrationslager Auschwitz - Yam Amir (http://500px.com/yamamir)


Recorrió conscientemente miles de kilómetros, desoyendo los consejos de sus médicos. Mas cuando llegó a Jerusalén, solo consiguió descargar ochenta y siete penosos años sobre sus rodillas mientras derramaba las lágrimas más amargas de su vida. En contra de lo que dictaba su cabeza, el sabio y longevo corazón de Laila suplicaba a gritos no traspasar las puertas del Yad Vashem[1].



[1] Yad Vashem: Museo del Holocausto, en Jerusalén.


jueves, 8 de mayo de 2014

Sin rodeos


The bone collector - Morkel Erasmus (http://500px.com/morkelerasmus)


Según mi amigo Benito, al que le gusta decir lo que piensa sin rodeos ni zarandajas, cada vez que un tío encorbatado con aspecto de no haber pasado hambre en su vida, sentado en un sillón de cinco mil euros, detrás de un habano y una mesa de diseño de precio asimismo incalculable, un tío con pinta y maneras de hiena, que no ha hecho otra cosa en su puta existencia que rascarse las pelotas a dos manos y defraudar al fisco, que no conocería el sudor si no hubiese visitado una sauna, la Riviera Maya o una pista de pádel, cada vez (dice) que ese sujeto se queja de la insuficiente productividad laboral y exige la bajada de los salarios y las pensiones, debería desatarse una tormenta apocalíptica sobre su jodida cabeza y caer un rayo mortal en sus descomunales testículos. Cada vez; sí, en sus testículos. Por cabrón, por hijo de puta.


jueves, 27 de marzo de 2014

El filósofo del spray-5


Cuando quise darme cuenta era un hombre casado, tenía dos hijas, una úlcera de estómago y cincuenta años. Luego pestañeé y ya estaba muerto.


miércoles, 19 de marzo de 2014

Condena



Cuanto más me busco, más me oculto. Si me encuentro, no me reconozco y cuando me interrogo, siempre me miento. Quiero reconciliarme conmigo mismo, pero solo consigo abrirme nuevas heridas. Como las viejas nunca cicatrizaron, en lugar de alma tengo una gran llaga sangrante que me envenena cuando la lamo. Por eso me temo, me lloro, me odio y me ignoro. Hasta que me insinúo de nuevo y me despierto la curiosidad e inicio la enésima auto-búsqueda, que acaba inevitablemente agravando la lacerante úlcera. Es la condena que la vida me ha impuesto. Una condena perpetua.


domingo, 16 de marzo de 2014

Equivocados



Aunque lo perdió todo, absolutamente todo, prefirió seguir viviendo. Pero nadie le impuso ninguna medalla, nadie reconoció su mérito; opinaban, equivocados, que hacía solo lo que debía.