viernes, 9 de septiembre de 2016

Sin propósito de enmienda


Fotografía de Umberto Verdoliva


—Padre, confieso que he robado…
—¿Mucho, hijo mío?
—Mucho, mucho, muchísimo, padre
—Y ¿te has arrepentido de ello?
—Claro padre, además fui yo el que pagó la sustitución de los bancos de la iglesia
—¡Acabáramos!  Pues ya has cumplido la penitencia. Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
—Estupendo. Amén y gracias, padre. Hasta la legislatura que viene.

1 comentario:

  1. Je, je, je... Retorciendo el refrán: A Dios rogando y por detrás robando. Un abrazo!!

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