Voy a ser
sincero:
entré en
aquel bar de pijos
que se
llamaba La Cuarta Fase
por una
razón muy sencilla
Me estaba
meando encima
necesitaba orinar
y rápido
Por eso
pedí un café
y corrí a
aliviarme al baño
Cuando
regresé
solo había
un sitio libre
así es que
pagué la consumición
y me instalé
allí
En la mesa
de al lado otro cliente
uno con
pinta de enteradillo
con el pelo
engominado
un piluco
de tres kilos de peso
gafas de
sol de marca
y traje
gris marengo
parloteaba por
su iphone
como un perfecto
imbécil
Que si el
índice Nikkei
que si el
PIB de Rusia
que si una
OPA del Desdner Bank
que si el
LIBOR de los cojones
Total gilipolleces
de esas
gracias a
las cuales
unos pocos incrementan
sus riquezas
y la
mayoría nos hundimos más en la miseria
Cuando
estaba diciendo algo
acerca de
comprar un millón de acciones
de no sé
qué sociedad luxemburguesa
al tío se
le muere el teléfono
debía estar
hasta los cátodos
de aquel
impresentable
El tío se
gira y me pregunta
si llevo
una batería externa
Como le contesto
que no
hace un
respingo
propone
comprarme el móvil
Si tiene
suficiente energía
te doy mil
euros tío
pago al contado
me dice en
plan arrogante
Es una
oferta tentadora
pero ese
individuo me cae mal
rematadamente
mal
muchísimo
más que mal
Le abriría el
cráneo gratis
antes que prestarle
un kleenex usado
Así es que
me pongo serio
en plan
interesante
y le digo
que no
que lo
siento pero no
que estoy
esperando una llamada
muy importante
de las Bahamas
(que no sé dónde
carajo están)
Una llamada
trascendental
para el
futuro le digo
de la
humanidad en este planeta
Porque y
ahora le ruego que sea discreto
la hora de
la invasión extraterrestre ha llegado
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