lunes, 7 de septiembre de 2015

Fantasmas



Fotografía de Nicolas Baud


Después de tomar nota de sus datos, la enfermera fantasma solicitó a la paciente fantasma que se acomodara en la sala de espera de aquel piso abandonado en la calle de las Almas.
—El doctor le hará pasar a la consulta cuando acabe con su actual visita —aseguró la asistente.
—¿Sabe usted si tardará mucho? —preguntó la mujer desde la vieja silla de madera en la que se había sentado.
—Probablemente. Don Gustavo es un caso particular de personalidad múltiple, igual cree que es un camionero que falleció en un accidente, que una bailarina de strip tease suicida, un anciano infartado o un niño ahogado en una piscina.
—Pues no sé si podré esperar tanto. A las tres en punto, como cada madrugada, he de aparecerme al cabrón de mi ex marido para convencerle de que no debería haberme envenenado.


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